miércoles, 30 de mayo de 2007

Inpunemente , la nostalgia

Impunemente, la nostalgia

Como un antíguo cartógrafo

que cree obstinadamente en los milagros

intento borrar una isla

de su mapa

una mínima isla

una pequeña iguana

que dormita sobre el mar.


Cada día al despertar

comienza la batalla

contra pulsos y latidos

Yo la busco

obsesionado la busco

en los profundos ríos de

la memoria

en los laberintos de mi sangre

y en los fuegos que irrumpen

abruptos y hereditarios

en las desoladas trastiendas

del instinto


La busco

obsesionado la busco

para encontrar su nido oculto

el lugar donde emerge

y bulle

y matarla impúnemente

en su escondrijo

Cierro mis ojos para no ver

gallegos

negros

y mucho menos mulatas

porque con ellos me llegan

la piña y su corona

los platanos

el tamarindo

la canchánchara y el son

y la encendida llama

de los flamboyanes

Como un orfebre, ingrávido

y minucioso

voy armando mi odio vertical

y la urdimbre perfecta

de todo el desamor

Cada día la cerco la acorralo

le tiendo trampas

de orishas y abalorios

de incienso voráz y punitivo

En el crepúsculo

ya he logrado borrar

sus contornos de espuma

sus acantilados de espanto

las aves del paraíso

las playas de impúdica belleza

sus ríos pobres y envidiosos

las montañas apenadas y sin records

la floresta inmunda de arcoiris

sus lluvias torrenciales y lujuriosas

las ciudades de encanto miserable

los balcones de guitarra

y serenata

y las calles

todas sus calles.


Cuando ya le tengo

cuando la victoria es casi

irremediable

la isla se bifurca y se escapa

en los irónicos resquicios

de la piel

en las huellas y heridas

que dejan tantos años

Se me esfuma

en el olor de la guayaba

en el fugitivo olor de

las comidas

en la eterna imagen

de la palma

en las fotos y cartas

en el límpido azul de su cielo

y su bandera

en el irídiscente

verdor de los helechos

que rompen limpiamente

la pupila

y se me va

se me escapa

se me va.

Frente al abierto desacato

de todos sentidos

nostálgicos e irreverentes

me ovillo y aullo

aullo estremecidamente

como un lobo que ha perdido

su camada

y su noche de luna llena.

Y me prometo que mañana

como un antiguo cartógrafo

que cree obstinadamente en los milagros

volveré como Sísifo

a la batalla

e intentaré nuevamente

borrar una isla de su mapa.


Asdrúbal Caner

Fratello

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